lunes, 19 de noviembre de 2012

Colombia, un enorme garito...

Popurrí de gazapos insostenibles
Comentario general:
Si bien es cierto que la revista Semana nos ofrece excelentes contenidos en otros medios de su casa periodística, la verdad resulta ser que sus redactores incurren en lamentables vicios y errores de lenguaje, arraigados por su constante uso, abuso y mal uso.
Citas:
* En esta ocasión, observemos las que encontramos en la revista Semana Sostenible (n.º 4, XI/12):
1. “Una apuesta por la educación. (Título, pág. 32).
2. “… un grupo de niños y jóvenes le apuesta a la poesía”. (Texto, pág. 54).
3. “Metrocable, una apuesta por la movilidad sostenible”. (Título, pág. 85).
4. “¿En qué apuestan los ricos su grano de arena?”. (“Lead”, pág. 117).
5. “Una apuesta por la paz en Colombia” (…) “Nuestra apuesta por la paz debe ir…” (…) “Esa es la verdadera apuesta de la sociedad civil…”. (Título, ventana y texto, pág.123).
* En la revista Semana (n.º 1.594, 19-XI/12):
6. "La apuesta de RCN (...) Es la nueva apuesta de RCN, una apuesta que...". (Título sobre foto y texto, pág. 100).
7. "Es esa la apuesta novelística...". (Texto, pág. 118).
* Y en la revista Semana (n.º 1.595, 26-XI/12):
8. "Muchas empresas le apostaron a que el Estado iba a pagar todo". (Texto, pág. 96). 
9. "Se abren las apuestas" (...) "Ocho entidades hacen sus apuestas". (Título y subtítulo sobre foto, pág. 132).
Corrección: En todas las citas, el verbo apostar (catorce <14> veces enunciado) se debe cambiar por otros que mejoran la idea que se quiere expresar.
Comentarios:
Veamos las definiciones que del verbo apostar registra la Real Academia Española en su diccionario: 


2. “Arriesgar cierta cantidad de dinero en la creencia de que algo, como un juego, una contienda deportiva, etc., tendrá tal o cual resultado; cantidad que en caso de acierto se recupera aumentada a expensas de las que han perdido quienes no acertaron”.


5. Dicho de una persona: Depositar su confianza o su elección en otra persona o en una idea o iniciativa que entraña cierto riesgo.

a). Aunque en su 5.ª acepción apostar significa correr un riesgo, se abusa de esa acepción convirtiendo el verbo en una muletilla. El incordio de estar apostándole a todo se pone de moda.
b). Esta ‘apostadera’ lo que hace es dejar por fuera expresiones tan útiles (según su contexto) como acatar, acceder a, aceptar, acercarse a, acogerse a, alcanzar, ambicionar, anhelar, aportar, apoyar, arriesgarse a, asimilar, aspirar a, avanzar, buscar, confiar en, conquistar, contribuir, coquetear, creer en, dedicarse a, desear que, dirigirse a, emprender, enfrentar, esperar, estar a favor de, estar inclinado a (o por), fortalecer, inscribirse en, insistir en, interesarse en (o por), intervenir en,  llegar, luchar por, negociar, orientar, pensar en, planear, preferir, preparase para, pretender, promover, proyectar, reconocer, reconquistar, recuperar, rescatar, retomar, ser partidario de, terciar en, tomar, vincularse a, y un centenar de verbos más, con connotaciones futuristas, que se pueden ensayar (unos más que otros, es obvio) en las citas que oigamos o veamos de originales periodistas... (originales –como asegura mi amigo “Sófocles”– para copiar al que primero le da por publicar un engendro de esos). No me cansaré, pues, de insistir en que el uso esnobista del verbo 'apostar' que han incorporado a su lenguaje algunos colegas, no deja de ser una enorme muletilla. Está bien que nuestro idioma evolucione, pero que sea con altura y elegancia. Si nuestro idioma es tan rico en acepciones, ¿por qué, entonces, aferrarse de manera ostensible a una sola forma de expresar las ideas?: Le apostamos al futuro, a la seguridad democrática, a la paz, al acuerdo humanitario, a la Selección de fútbol y hasta a la reelección; como que si todo esto fuera un simple juego.
¿Cuánto “apostamos” a que nos van a tener hasta la coronilla con esta “apostadera”?

c). En donde es indiscutible el buen uso del verbo apostar es en el eslogan que distingue un juego de azar regional: “Apuéstele a la Lotería del Valle”.
d). Estoy tentado a dirigirme a la Real Academia Española, solicitándole que incorpore (en los avances de la edición n.º 23 del diccionario) el término “apostar” con el significado de “Sinónimo de pobreza del lenguaje”. De paso, le pediré que le dé esa misma sinonimia a su primo hermano “apuntar, bordoncillos o muletillas de la misma familia paupérrima del lenguaje, y de los que no se ha podido zafar el periodismo colombiano.
¡Es en serio!
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