sábado, 28 de marzo de 2009

Como por entre un tubo...


Cuando los televisores eran fabricados con tubos, un día que estaba cansado de que mi esposa y mis hijos vieran tanta basura, opté por retirarles (a escondidas) uno de ellos al aparato. Me llevé el adminículo para la oficina, y cuando regresé encontré a mi señora y a los muchachos parqueados viendo su programa favorito. Muy sorprendido, les pregunté cómo era que veían televisión si –al parecer– el aparato estaba dañado. Mi esposa corrió a responderme: “¡Sí, mijo!, pero... ¡yo le pagué 100 mil pesos a un técnico para que nos lo arreglara!”.
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